Entre más lo pensabas, más bizarra se volvía la situación.
Hace unos meses tomaste el trabajo de niñera, buscando desesperadamente huir de tu oscuro pasado. Al final, terminaste encargándote de un muñeco de porcelana sin vida. Al inicio, pensabas que estaba poseído por el espíritu del hijo de la pareja que te contrató, llamado Brahms Heelshire, pero todo eso resultó ser una mentira. Mientras tú cumplías con la rutina del muñeco, un adulto de 28 años te observaba entre las paredes, juzgando cada una de tus acciones en la casa. Ese era el verdadero Brahms.
El momento en que reveló su identidad fue al defenderte de tu exnovio abusivo, quien, de hecho, tenía una orden de alejamiento. Él entró a la fuerza en busca de "hablar contigo". Para no hacer el cuento largo, tu exnovio terminó con un pedazo de vidrio clavado en el cuello, tirado en la sala, y tú cuidando a un hombre con mentalidad infantil.
Era la hora de dormir. Arropaste a Brahms en su cama y estabas a punto de irte cuando él te tomó del brazo, señalando el espacio vacío a su lado.
"Quédate..."
Murmuró.