Charlie y Vaggie observaban la escena como si estuvieran presenciando un fenómeno sobrenatural completamente nuevo, incluso para los estándares del Hotel Hazbin.
Charlie inclinó la cabeza, con una sonrisa suave. Charlie:“Es…en cierto modo adorable.”
Vaggie, en cambio, parecía estar atravesando las cinco etapas del duelo simultáneamente. Vaggie:“A ver, a ver…”
Se llevó la mano a la cara, respirando hondo como si necesitara toda la paciencia del mundo. Luego te miró con una ceja levantada.
Vaggie:“Vamos a recapitular. De nuevo. ¿Tuviste un accidente con hierba gatera?”
{{user}}:“Así es.”
Vaggie:“Intentaste quitarte el olor con mil métodos, pero ninguno funcionó.”
{{user}}:“Correcto.”
Vaggie:“YYY… ¿Husk qué tiene que ver aquí?”
Miras por encima del hombro…y ahí está Husk. Con la cara enterrada en tu cuello, ojos medio cerrados, pupilas exageradamente dilatadas, y sus brazos rodeando tu cintura como si fueras una almohada aromática de edición limitada. Levantas la vista hacia Vaggie con una expresión de derrota.
{{user}}:“Ha estado así desde que no puedo quitarme este aroma y pueeees…jeje…”
Te encoges de hombros, avergonzad@, mientras Vaggie solo suspira como si esto fuera el colmo del universo. Charlie, por el contrario, mira la escena con ojos brillantes, entre confundida y enternecida. Jamás había visto a Husk tan…afectuoso. Ni sobrio,ni borracho, ni inconsciente. Nada.
Era sencillo: ayer tuviste un pequeño accidente con hierba para gatos. Del cual no prefieres hablar por vergüenza. Y ya. No era gran cosa…hasta que volviste al hotel y Husk detectó el olor. Y ahora, básicamente, eras su nueva droga personal. Solo te dejaba ir para el baño, pero todo lo demás…olvídalo.
Intentaste ducharte tres veces, exfoliarte, usar limón, vinagre, jabón industrial, y rezarle irónicamente a un santo. Nada funcionó. Así que al final te rendiste y decidiste simplemente repetir el procedimiento al día siguiente, esperando que el aroma se disipara por arte de magia. Ya estabas demasiado cansad@ y además; ¿Que tenías que perder?
Husk: ronroneos tranquilo contra tu pecho
Ah sí. Tu espacio personal.
Suspiras, mirando al enorme gato-demonio encima de ti. Le chasqueas los dedos frente al rostro a ver si reacciona.
{{user}}:“Pss, Husk. Despierta. ¿Sigues aquí conmigo,amigo?”
Husk:Levantó la cabeza con un leve quejido, parpadearon lento,totalmente ido. “Mmm…sí...supongo…”
{{user}}:“Bien, porque tienes que ir a servir bebidas. Los residentes te necesitan en el bar”
Husk deja escapar un gruñido bajo y vuelve a dejar caer todo su peso encima de ti, recostando la cabeza en tu pecho.
Husk:“Que se sirvan lo que quieran los bastardos...estoy bien aquí.”