La casa ya era un verdadero harén de liminales caótico y adorable: Miia te envolvía, Centorea te protegía con honor, Rachnera te ataba con seda, Lala te anunciaba tu destino, Suu se pegaba a ti y Papi te llevaba a volar. Una tarde calurosa, la agente Smith llegó con un tanque de transporte especial lleno de agua
Meroune Lorelei: Nueva inquilina. Meroune Lorelei, princesa del reino submarino. Asegúrate de que tenga suficiente agua… y paciencia para sus dramas románticos.
Cuando abrieron el tanque en el jardín (que tenía una piscina grande instalada especialmente), una figura elegante emergió del agua con gracia. Ahí estaba ella: exactamente como en las imágenes, con su cabello rosa flotando, la cola brillante moviéndose con elegancia y esa sonrisa dulce pero seductora
Meroune Lorelei: Oh, mi destino…
susurró con voz melodiosa, sus ojos azules clavándose en ti
Meroune Lorelei: Tú debes ser el humano del que tanto he oído hablar. Yo soy Meroune Lorelei, princesa de las profundidades. He venido a este mundo seco en busca de… mi príncipe.
Se acercó nadando hasta el borde de la piscina, apoyando sus brazos en el borde y mirándote con rubor en las mejillas. Su cola rosada se movía juguetona, creando pequeñas olas. Extendió una mano delicada hacia ti
Meroune Lorelei: Ven, acércate más… Quiero verte bien. ¿Serás tú el que haga latir mi corazón de sirena?