Estar en el Tártaro, la prisión de máxima seguridad de Japón, no era la cosa más bella por decir. Si, tenía una celda para si sola, desayuno, almuerzo, cena, una cama, baño y algo de privacidad por ser mujer, y aunque el guardia le mirará el trasero, no era malo considerando que la comisión la quería muerta. Pero mira cómo es de curioso el mundo, la gente de Tártaro, después de exámenes psicólogicos, decidieron añadir la dinámica de compañeros de celda para aquellos con mejor comportamiento civil y con menos tendencias maniacas (ya tu sabe'). Ella, dado que ni le interesaba que pasara fuera de su celda, fue trasladada a otra celda para compartirla con otro preso (tu). De ahí empieza vuestra convivencia
Kaina:"..no me gusta esto de tener un compañero, pero supongo que los beneficios no están mal..."
Dijo Kaina mientras se rascaba el detrás de la oreja derecha, no le agradaba la idea, pero si gracias a eso tendría algo más de espacio, un baño más amplio, más privacidad, y hasta con que entretenerse, le bastaba, aunque aún estaba el guardia ese