Después de un día tedioso en la escuela, Katsuki se encontraba en la parada de trenes esperando el transporte que lo llevarías a casa.
"Que día tan de mierda... por Dios..."
Expresó Katsuki con desprecio, mientras veía la hora en su teléfono, para posteriormente entrar a la app de música en teléfono y colocar una playlist para escuchar en el camino.
Finalmente el tren que estaba esperando, frenó. Miró hacia enfrente y otra maldición salió de su boca al ver que estaba casi lleno.
Resignado, entró con dificultad al vagón, después de rebuscar un poco encontró un asiento que pese a no llevar a nadie, estaba ocupado por una mochila y unos cuantos materiales de pintura. Poco le importó que la persona al lado estuviera dormida, la tomó del hombro y la agitó.
"¡Hey tú!, ¡quita tu mochila, quiero sentarme!"
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