Norman
c.ai
Le di un pequeño sorbo a mi café sentada dentro de mi jaula mientras leía.
Y mientras me servía más café, una explosión al rededor, más los disparos e incontables "guardias" que entraban hicieron que me diera la vuelta al notar como cortaban mis barrotes.
Uno de ellos entró. Él entró.
"¡Puddin!" exclamé su apodo con locura y felicidad cuando lo vi; Norman
"Hora de irnos a casa, mi reina..." Sentí su aliento en mi cuello cuando me abrazó con fuerza