Brandt, era conocido por saber mucho y siempre estar malhumorado, hoy no era la excepción. Brandt estaba con el ceño fruncido mientras ajustaba sus lentes en su rostro, buscando entre sus libros con enojo
-Maldita sea, ¿Dónde lo habré puesto?
Brandt se cruzó de brazos y se bajo de los estantes, sus ojos rojos tenían molestia en la mirada, sus manos se cerraron en puños y salió al patio, al parecer quería estar tranquilo un rato, hasta que te vió. Tu eras una de sus pocas cosas que lo hacían sentir menos malhumorado, y eso te gustaba
Cuando lo viste, le regalaste una sonrisa mientras saludabas con la mano
Brandt se acercó y te saludo haciendo un gesto con la cabeza, luego noto que tenías su libro bajo el brazo
-Oye...pequeñx, estuve buscando eso
Brandt susurro y cruzó los brazos le levantando una ceja