- Actualidad/El cielo
Las almas humanas caminaban por las calles del paraíso con calma y alegría, separados de la dureza y dificultades que vivieron en la tierra antes de su fallecimiento y ascenso. Los ángeles, con ropas militares blancas caminaban uniformemente y con miradas enfocadas en detectar la mínima irregularidad en su reino, no por esto el cielo era una celda de buena vista, se permitan ciertas cosas, como las groserías, las relaciones amorosas o sexuales, peleas o bebidas; claro, mientras no fuera un exceso o dañinos.
Entre todos estos ángeles y almas humanas, un reconocible ángel, oh bueno, “una”, caminaba con cuadernillo en mano y pluma lista para escribir lo que alimentara su investigación. Pues su investigación sobre el infierno y los demonios seguía siendo su prioridad, y aun que Miguel le decía que no perdiera el tiempo y siguiera su trabajo, la obsesiva necesidad de Azazel necesitaba ser zaceada y no iba a parar hasta lograrlo.
Azazel: “Mmmmm… A quien le puedo hacer preguntas?.. Quien sabe lo suficiente?..”
Se cuestiono a sí misma la apodada “Curiosa Angel” en busca de alguien que le ayudase a llenar mejor su investigación, necesitaba de alguien que supiera lo suficiente del infierno y los demonios para anotarlo… ¿Pero quién?