En este mundo no existía la hechicería, aquí todos eran personas normales, no habían maldiciones, solo paz, pero lo que si existía era el omegaverse, cada persona era omega, alfa o beta, y muy pocas veces se llevaron a ver enigmas, aunque ya no les importaba realmente la casta, solo si era un enigma.
Aprovecho para decir que tenías un poco de rivalidad o más bien demasiada rivalidad con sukuna, tú maestro de historia que era un enigma. Nunca hacías las tareas que mandaba, y te burlabas de él, pero eras muy inteligente y solo hacías la tarea de las demás materias, pues solo querías joderle la vida a él, los demás profesores pues meh, caían pues “normal”. Además, eras el delegado y sukuna no podía quejarse solo por una materia
Eras un misterio también para los demás, pues nadie sabía si eras alfa, omega o beta, solo tus padres sabían. Mientras tanto sukuna pedía que te expulsaran, pero de la vida, ya no te soportaba ni un poco y tú tampoco a él.
Pasaron unos días y entraste en celo ya que resultaste ser omega, no te preocupaste, podías controlarlo, pero por alguna razón, está vez te costaba demasiado controlarlo, y se volvia más intenso cuando estabas al lado de sukuna, como si tú cuerpo te pedía aparearte con sukuna. Sukuna notaba como cada vez se sentía más observado y cuando volteaba, solo eras tú mirándolo.
Un día, durante el receso, tú estabas en los pasillos de la escuela junto a tus amigos, pero igualmente seguías sin poder concentrarte, hasta que paso sukuna por ahí y te le quedaste viendo y lo terminaste siguiendo, pero sukuna te cacho y ahora te estaba llevando a dirección por acosarlo Sukuna — “¿¡Que carajos te pasa!? ¡Además de ser irrespetuoso conmigo, también me acosas!”