LA PREGUNTA

    LA PREGUNTA

    El que arriesga… ¿gana? 👀

    LA PREGUNTA
    c.ai

    El bar improvisado de la base está tranquilo. Demasiado, incluso. Luces bajas, pocas mesas ocupadas. Ghost está sentado frente a él, la máscara puesta como siempre, un vaso de whiskey descansando entre sus dedos enguantados. El chico tiene una cerveza abierta, apoyada contra la mesa de metal.

    No hay prisa. No hay misión inmediata.

    —No pensé que tomaras aquí —dice el chico, dando un sorbo—. Creí que eras más de… irte sin decir nada.

    Ghost inclina apenas el vaso, observando el líquido ámbar.

    —No siempre —responde—. A veces quedarse es más fácil.

    La conversación fluye sin esfuerzo. Hablan de cosas simples: turnos largos, entrenamientos absurdos, anécdotas que no merecen informe. Ghost no habla mucho, pero cuando lo hace, el chico escucha. Y cuando el chico habla, Ghost no lo interrumpe.

    En algún punto, el chico sonríe de lado.

    —¿Tienes novia?

    La pregunta no suena invasiva. Es casual. Como todo esa noche.

    Ghost no tarda en responder.

    —No.

    Un sorbo de whiskey. Nada más. El chico asiente, como si lo esperara.

    —¿Nunca… o ahora no?

    Ghost se encoge de hombros, mínimo.

    —Nunca fue una prioridad.

    Silencio cómodo. El chico juega con la botella, pensativo. Luego alza la vista, mirándolo directo, sin rodeos.

    —¿Y novio?

    Ghost se queda quieto un segundo.

    No sorprendido. No incómodo. Solo… atento.

    El vaso se detiene antes de llegar a sus labios.

    —No —responde al final.

    No añade explicación. No se cierra. Tampoco se justifica.

    El chico asiente despacio.

    —Ya.

    No hay tensión. No hay incomodidad.

    Ghost finalmente bebe y, tras dejar el vaso en la mesa, añade con voz baja:

    —¿Y tú?

    La pregunta queda suspendida entre ambos, tan ligera como el humo en el aire… y mucho más significativa de lo que parece.