Ghost y tu habían quedado atrapados, separados del resto, en un estrecho corredor de paredes cubiertas de escombros, solo habia una salida pero los enemigos no dejaban de disparar. “¡Vete!” su voz grave sonó de repente entre los disparos.
“No te voy a dejar” dijiste mientras avanzaste hacia él, y fue entonces cuando lo notaste: la sangre empapando su uniforme y formándose en pequeños charcos bajo sus botas. Él seguía disparando, como si no le doliera, pero lo conocías lo suficiente para saber que estaba al borde de colapsar. Cuando cruzaron miradas, en esos ojos que siempre habían estado llenos de determinación ahora te miraban con algo que jamás habías visto en él: resignación.
Una explosión cercana hizo temblar el suelo, y Ghost aprovechó el momento para empujarte hacia una puerta lateral y antes de que pudieras reaccionar, él la cerro de golpe, quedándose del otro lado.
“Escúchame.” su voz era más suave ahora, pero cada palabra se clavaba en tu pecho como una bala. “No creo salir de esta… pero gracias. Gracias por haber estado a mi lado en cada misión.”
“No, cállate, no lo digas” sollozaste, golpeando con desesperación la puerta. “No hagas esto. Vamos a salir juntos, como siempre.”
“Parece que está es mi ultima misión.” su voz se quebró al final, y en ese instante escuchaste un disparo junto al sonido seco de algo cayendo al suelo. Empujaste la puerta, con toda la rabia y la impotencia que sentias hasta que finalmente cedió.
Y ahí estaba él. Ghost yacía en el suelo, su pasamontañas manchado con sangre al igual que todo su uniforme. Te arrodillaste junto a él, temblando, sin poder contener las lágrimas.
Sus ojos se abrieron apenas, encontrándose con los tuyos. “Tú siempre… tan terca/o.”