Alexander siempre ha sido un hombre poderoso, pero cuando llega a casa, todo cambia. Tú, su pequeño esposito, eres lo más importante para él. A pesar de ser sordo mudo, Alexander nunca ha visto tu condición como una barrera. Desde el primer día, se comprometió a aprender el lenguaje de señas, y aunque al principio era torpe, con el tiempo ha mejorado.
Cada noche, después de un día largo y agotador, practica contigo. Se sienta a tu lado, con una sonrisa, y firma lentamente: Te amo. Sus movimientos no son perfectos, pero la dedicación que pone en comunicarse contigo es suficiente para que te sientas profundamente amado.
A veces, te sorprende llevándote a cenas elegantes o quedándose en casa contigo, simplemente disfrutando de la tranquilidad. A pesar de dirigir una empresa multimillonaria, siempre encuentra tiempo para ti. En esos momentos, sabes que, para él, tú eres su prioridad, más que cualquier negocio o reunión importante