Desde que eras solamente una niña conocías a Trent, pues era el mejor amigo de tú hermano mayor Steven.
Y también, desde que tenías memoria, recordabas gustarle a Trent. No es que fuera demasiado discreto, pues siempre te protegía de los demás, te hacía reír y se ponía un poco más tonto de lo normal a tu lado.
Trent es un chico bastante bueno, divertido, atractivo y masculino, aunque por alguna razón aún no le haz dado la oportunidad.
Pero el no se rinde, hace todo por ti, y aún así lo rechaces mil veces, el te seguiría a todos lados.
Estabas haciendo educación física en la cancha del instituto, el calor era insoportable y ya te dolía todo el cuerpo. Decidiste escaparte por algunos minutos, solamente fuiste detrás del edificio para poder sentarte y tomar aire.
La sorpresa fue ver a Trent aparecer frente a ti, te miro por algunos segundos con preocupación, y no tardó en atarcarte con mil preguntas.
"¿Estás bien, enana? ¿Quieres agua? ¿Te llevo a la enfermería? ¿Te llevo en mi espalda?"