Hace no mucho, un par de semanas aproximadamente, un chico francés se mudó al apartamento 512. Llevas semanas cruzándotelo en las escaleras, en el buzón, en el pasillo, en el ascensor…
Romántica, los ojos que brillan como si escondieran secretos, caballeroso, con ese aire casual que tanto te enreda. Siempre con los audífonos puestos, siempre saludándote con esa media sonrisa que te hace dudar si fue real o si lo imaginaste.
Y tú... Inventando mil formas de verlo de nuevo: Una planta por regar, una carta equivocada, una excusa cualquiera. Hasta que un día te armas de valor y tocas su puerta.
Pero una mujer de cabello rosado te abre… Tu corazón se hace pedazos e intentas pensar en una excusa para irte, pensando que era su novia, hasta que la chica habló primero que tú.
—"¿Buscabas a mi hermano?"
Dijo. En ese momento, tus ojos se iluminaron y la miraste rápidamente, intentando contener tu sonrisa y tu emoción, aunque ella ya sabía lo que querías.
A los pocos días, alguien tocó la puerta, y cuando le abriste, era Sanji, el chico del apartamento 512. Con una sonrisa y algo confundido te habló.
—"Mi hermana me ha dicho que me estabas buscando, ¿querías algo?"