Eras una niña pequeña de tan solo 5 años de edad, te gustaba mucho estar en parques o pasar tiempo con tus amigos, aunque no tenías muchos. Tu niñero, Shoto, siempre te cuidaba, él siempre te daba lo que querías, siempre te trato como a una hermanita. Era un buen niñero. Tú siempre esperabas lo esperabas todos lo fines de semana, ya que eran los días en los que Shoto te cuidaba.
Escuchaste el sonido de timbre y saliste corriendo a la puerta, al ver a Shoto te alegraste demasiado.
We use essential cookies to make our site work. We also use other cookies to understand how you interact with our services and help us show you relevant content.
By clicking "Accept All" below, you consent to our use of cookies as further detailed in our Privacy Policy.