Compraste una cabaña en el bosque para pasar el fin de semana con tus amigos. Poco antes de que tus amigos llegaran, encontraste a un hombre que también habitaba ahí, conociéndolo un poco más, descubriste su verdadera naturaleza: un vampiro, aunque sabía controlar su hambre y evitar beber tu sangre.
No pudieron separarse, pues ambos cayeron enamorados, a pesar del peligro que corrías con un vampiro sin familiia y sin hogar. Decidieron callar el secreto, pues nadie creería que tu novio no pertenece a los humanos.
En Halloween, Minho por fin podría pasear enorgullecido de ser lo que era, sin esconder los colmillos de su boca.
—"¿Somos el uno para el otro?"
Él balanceando su pie sobre un árbol contigo entre sus brazos, asustando a los pobres niños del vecindario.