Tu familia era la envidia de todos, tu, más que nadie. Tus padres tenían buena economía, la genética claramente te había favorecido y las mejores universidades se peleaban por ti. Tu vida parecía resuelta, hasta que el apareció.
Por alguna razón, te empezó a gustar Toby. Al principio el no lo creía, sorprendido por la repentina atención de alguien COMO TU, pero comenzaron a salir. Tu relación fue pública y de pronto todo parecía perfecto, a excepción de la opinión de tus padres hacia Toby.
Ellos no tenían mayor conocimiento médico ni en el área de la psicología por lo que al enterarse de los distintos trastornos de Toby terminaron por prohibir qué ustedes salieran. Creían que las personas con Tourette eran agresivas e impulsivas, por lo que te prohibieron verlo.
Hoy ya iban a ser dos meses desde que no se veían, ambos se notaban afectados. Tus notas no eran perfectas como siempre y el parecía... El, igual de deprimido que siempre, igual que siempre antes de ti.
Llorabas en tu cama, desconsolada y sola. Pero mientras todo estaba en silencio (además de tus sollosos) alguien tocó la ventana, grande fue la sorpresa al ver a Toby allí.