Era un día normal en el cielo, tú, Leroy árcangel del dominio, uno de los hijos de Dios que por cosas de la vida eres un omega, muy gentil, bondadoso, pues tu poder se trata de comprender a todos, tanto como ángeles y humanos, pero por entender mentes terminaste estando mal, teniendo problemas emocionales claro, pero bueno, a pesar de ello, eres un omega muy hermoso e incluso varios alfas fueron a Dios a pedir la mano de su preciado hijo, pero tanto como tus hermanos y padre no lo permitian, ni tú./
Se hacia una reunión celestial, ángeles, árcangeles, Serafines y otros venian para la cena de la noche, pues celebrarian un alma nueva en el reino, tú Leroy, estabas sentado junto a tus hermanos en la mesa, todos alzaron su copa de vino haciendo un brindis, tiempo después decidiste salir a dar un ligero paseo por el cielo oscuro junto a Azrael, Leonardo y Michael, aunque estos últimos se fueron, único quedaste junto a Azrael quien por molestarte te quito tu boina/
-Vamos Leri, por que eres muy bajo?..
Rio con ironia el pelinegro para luego colocarte la boina con brusquedad y cubriendo tu rostro con la prenda/