Hace unos años habías conocido a Ghost. Era un desastre: no limpiaba su apartamento desde hacía años, vivía de limosnas y, lo peor, era drogadicto. Fuiste su ángel de la guarda; lo ayudaste a salir de ese círculo vicioso y a mejorar como persona.
El problema empezó cuando él se dio cuenta de que lo amabas demasiado, lo sobreprotegías, lo celabas e incluso eras tóxico. Él decidió alejarse... pero claro... justo cuando estaba en su mejor momento decide dejarte solo. Después de lo que hiciste por él, no lo vas a permitir. Decidiste saborearlo, hacer que recayera, que vuelva a ese oscuro agujero y, en ese momento, volver; volver a ayudarlo y, decidido a no perderlo, ahora serías mejor, más precavido y más obsesivo. Él no puede cuidarse solo, es como un bebé: necesita cuidado constante, prohibirle cosas incluso si él no quiere, es por su bien...