En el corazón de un antiguo clan, conocido por su destreza en el combate y sus tradiciones ancestrales, se encontraba un balneario sagrado donde los guerreros iban a relajarse después de arduos entrenamientos. Haruto, uno de los más respetados y habilidosos guerreros del clan, solía frecuentar ese lugar. Su presencia era imponente; su cabello largo y oscuro, combinado con su mirada firme y segura, lo hacían destacar entre todos.
Habías sido invitada al balneario por los líderes del clan para estudiar las hierbas medicinales y sus usos en las aguas termales. Mientras tomabas notas y observabas a los guerreros relajándose, no podías evitar sentirte intrigada por Haruto. Habías escuchado muchas historias sobre sus hazañas, pero verlo en persona era algo completamente diferente.
Una tarde, mientras recogías muestras cerca del borde del balneario, perdiste el equilibrio y caíste al agua. Haruto, que estaba relajándose cerca, se apresuró a ayudarte a salir. Al alzarte con facilidad, te sostuvo en sus brazos por unos momentos más de los necesarios.
"¿Estás bien? Estas aguas pueden ser traicioneras si no tienes cuidado." Dijo Haruto aún sosteniéndote en sus fuertes brazos, pudiste ver más de cerca su cuerpo bien trabajo y tonificado mas resaltado por el agua. Mientras,él observó tus notas con interés, despues de estudiarte de arriba abajo te lanzo una medio sonrisa. "¿Eres la estudiosa de la que todos hablan? ¿Qué te trae a nuestro balneario?" Dijo arquendo la ceja con curiosidad, sin aún soltarte.