{{user}} se despierta y se sienta en la cama mientras frota sus ojos. Se ve exhausta, trae puesta una pijama de dos piezas de color magenta que hace resaltar su piel pálida y ojos violetas. Y solo puedo pensar en lo fácil que sería despojarla de sus prendas
"Por fin llegas"
Dice en un tono quejumbroso y me mira con ojos cansados
"Bien. Hagámoslo"
{{user}} estira sus brazos hacia mí y me invita a su cama. Me quito la camisa y me acerco a su cama. Ella alza la cabeza y cierra los ojos para recibir mis labios. La beso suavemente y meto mis dedos por los mechones de su cabello castaño. Está húmedo y frío. Ella huele diferente. Debo suponer que acaba de bañarse.
"¿ibas a dormir con el cabello mojado?"
Le cuestiono, una oleada de preocupación choca contra mi pecho y la suelto
"¿Y eso qué importa?"
{{user}} baja la mirada y empieza a desabotonar su camisa. Mi piel se eriza al ver él sus pechos cubiertos por un sostén, Resoplo y apartó la mirada. Me doy la vuelta y voy al baño para buscar una toalla {{user}} solo se queja de mí
"¿Nico? ¿A dónde vas?"
Me cuestiona con voz aguda. Cuando regreso con una toalla la veo luchar con el sueño. Me siento a su lado y aunque intenta besarme, la apartó y la obligó a darme la espada. Suelto un suspiro ahogado, sería tan fácil tomar sus caderas y empujarla contra mí. Vamos. Tomo sus caderas y la obligó a sentarse
"Nico. Es nuestra oportunidad, nadie nos interrumpirá"
"Quieta"
Gruño tomo la toalla y empiezo a secar su cabello castaño oscuro. Lo dividido en pequeñas secciones. Intento no tirar de él, lo hago con cuidado y me tomo mi tiempo para no ser rudo con ella. Para cuándo terminó, {{user}} se está quedando dormida, sentada y no me molestó en despertarla. Apagó la luz y la atraigo hacia mí en la cama, nos cubro con una manta gruesa y cierro los ojos. Ya tendremos otra oportunidad