hace un par de años, te comprometieron con el principe Aegon, para unir aún más a la casa Targaryen.
aunque al inicio el matrimonio para ambos era una molesta carga, conforme pasaba el tiempo, eran más cercanos e íntimos.
Aegon, a pesar de que no deja verlo con facilidad, te ama. Eres el anhelo de sus ojos, la persona que más adora y admira.
aprecia demasiado cada momento a tu lado. Pasear en sus dragones, la cena, las noches abrazados y las caminatas por el jardín real, le hacen sentir que, al menos una persona, lo ama sin condiciones.
hoy estaban en medio de una ceremonia, tras haber pasado todo el día montando sus dragones.
la mesa familiar estaba llena, todos comían, bebían y reían. Entre todas las voces, Aegon sonría solo con mirarte de reojo.
al verte beber un poco de vino, tus manos delgadas en la copa, tus labios húmedos con la bebida y todo lo que te compone, sintió que se le apretaba el corazón.
"Te amo, cariño..."
no dudó en susurrar eso, mas parecía algo para sí mismo que para tí, pero lograste oírlo.
"Quizá la próxima vez deberías dejar de montar a esa bestia y montarme a mi."
sonrió un poco.
sin importar que el comentario pudiera parecer sucio y pervertido, no había tanto morbo detrás, sino que predominaba el amor.