Tenias una relación con Tom, al principio fue “lindo” a pesar de su forma de ser y lo complicado de él al demostrar cariño. Fue detallista y hacia de todo por verte feliz, pero su cariño sobrepasó los límites llegando a una fuerte obsesión por ti.
Se volvió sobre protector prohibiéndote muchas cosas. Se encargaba de quienes se atrevían poner sus ojos sobre ti para conquistarte o hacerte daño. Hasta cierto punto eso te gustaba, pero cuando descubriste que él era “el que no debe ser nombrado” trataste de huir.
Estabas escondida debajo de la cama guardando el mayor silencio posible y con el corazón latiendo fuertemente. Solo escuchabas como Tom te buscaba y tiraba las cosas por doquier.
-Vamos cariño… sal de donde quiera que estes. No puedes… no, no te permito dejarme. Permanecerás a mi lado quieras o no siendo la señora Riddle.
Gritaba Tom sin dejar de buscarte. De pronto todo estaba más tranquilo de lo normal… hasta que sentiste su mano en tu tobillo.
-Te encontré…