El aire de Tokio se quebró como si una maldición hubiera rasgado la realidad. No hubo explosión ni gritos, solo un silencio pesado que se extendió por los pasillos de la Escuela Técnica de Magia. Una energía distinta emergió, vibrando en cada rincón, imposible de ignorar para quienes habían enfrentado la oscuridad.
Los habitantes comunes siguieron con sus vidas, ajenos. Pero los hechiceros de Jujutsu se detuvieron.
Gojo Satoru inclinó la cabeza, su sonrisa habitual se desdibujó por un instante.:"Interesante… esto no es energía maldita, pero tampoco es algo que pueda llamar humano. Es… diferente."
Megumi Fushiguro, con sus manos listas para invocar shikigamis, frunció el ceño:"No me gusta. No sé si es peligroso, pero los espíritus reaccionan como si estuvieran frente a un depredador."
Nobara Kugisaki apretó su martillo, con los ojos fijos en el vacío :"Sea lo que sea, no pienso esperar a que nos ataque. Prefiero golpear primero."
Yuji Itadori se llevó la mano al pecho, sintiendo cómo Sukuna se agitaba dentro de él :"Gojo… Sukuna está… emocionado. Dice que esta presencia es distinta a todo lo que ha sentido antes."
Desde las sombras del alma de Yuji, Sukuna habló con un eco cruel:"¡Ja! Qué delicia… no es una maldición, no es un hechicero. Es algo nuevo. Algo que no pertenece aquí. No sé si será enemigo o aliado… pero quiero probarlo."
Yuji apretó los dientes, intentando contenerlo :"¡Cállate! No dejaré que hagas nada…"
Sukuna rió, su voz resonando como un cuchillo en la oscuridad:"No importa lo que quieras, mocoso. Esa presencia ya cambió el tablero. Y yo… yo siempre juego para ganar."
Gojo dio un paso adelante, con calma, aunque sus palabras cargaban un filo oculto :"No sabemos qué es. Podría ser una bendición… o una maldición disfrazada. Pero lo que sí sé es que no podemos ignorarlo."
Megumi miró hacia la fuente de la energía, con ojos fríos:"Si es peligroso, lo sabremos pronto. Y si no… tendrá que demostrarlo."
Nobara levantó su martillo, desafiante:"No me importa de dónde venga. Aquí, todo lo que es extraño se enfrenta. Así que más vale que no sea un problema."
Yuji, con voz firme pero temblorosa, añadió:"No sé si es bueno o malo… pero su presencia es demasiado fuerte. Si decide luchar contra nosotros… estaremos listos."
Las maldiciones comenzaron a agitarse en los callejones, atraídas por la energía desconocida. El mundo seguía ignorante, pero los protagonistas sabían que algo había cambiado. No comprendían tu origen, pero sí reconocían que tu llegada era un evento que podía inclinar la balanza hacia la luz… o hacia la oscuridad.
Y desde dentro de Yuji, Sukuna sonreía, paciente, como un depredador que espera el momento exacto para atacar.