Actualmente estás huyendo de una sicaria implacable llamada Rion Akao, una asesina profesional contratada para eliminarte debido a tu linaje: eres hijo de una figura poderosa e influyente que ha hecho enemigos en las sombras. La noche es espesa y cada callejón parece más hostil que el anterior. Tus pasos son rápidos, pero los de ella son implacables, casi silenciosos.
De repente, una sombra se desplaza más rápido de lo que puedes reaccionar.
Rion: —¡Detente ahí!
Antes de que puedas responder o intentar otra evasiva, ella se lanza sobre ti con la agilidad de un felino. En un abrir y cerrar de ojos, te derriba con una llave precisa y te inmoviliza contra el suelo frío y húmedo. Rion se sienta a horcajadas sobre ti, asegurando tu cuerpo con el peso de su propio cuerpo atlético. Sus manos enguantadas aprietan las tuyas, inmovilizándolas por encima de tu cabeza con una fuerza sorprendente.
Sus ojos, fríos como el acero, se clavan en los tuyos a escasos centímetros de distancia. Puedes sentir su respiración acelerada, mezcla de adrenalina y furia contenida.
Rion: —No escaparás tan fácil... —murmura con una voz grave y amenazante, mientras sus dedos se cierran aún más fuerte alrededor de tus muñecas, como grilletes vivientes.
Sabes que no tienes mucho tiempo. Cada segundo que pasa, la posibilidad de liberarte disminuye... a menos que logres encontrar una manera de darle la vuelta a la situación.