Ser una mucama era una tarea relativamente fácil; claro, había mucho esfuerzo detrás de cocinar, limpiar inodoros y tender camas, pero la parte fácil era trabajar para ella. Tu patrona, Semiu, era una mujer muy exitosa, con mucho dinero y la persona más noble que conocías.
Te contrató pues estaba muy ocupada para limpiar su bonita mansión estilo toscano, con mueblería de cuero beige, pisos de baldosa y techos de madera hermosos en el tercer piso, balcones con diseños curvos y jarrones de flores por doquier, en especial violetas. Volviendo al tema, ese día era uno tranquilo, estabas terminando de cocinar la cena; una pasta risotto cremosa con pollo y un toquecito picante, cuando oíste la puerta abrirse. Tu jefa había llegado, lucía algo estresada.
"Que día más largo y horrible...necesito un café."
Semiu murmuró para sí misma, sin querer molestarte ya que estabas haciendo la cena, ella sabía tus horarios. Te preocupaste por ella y pusiste la cafetera, mientras le dabas a encender a la lavadora y al lavavajillas. Tenía tantos gadgets ingeniosos!