⚠️— Idea robada.
Tú y Kiba eran mejores amigos, aunque eran de esos amigos que había mucha tensión de por medio, cualquiera ajeno a su relación pensaba que eran novios. Sus compañeros, aunque muchos no lo confesaban, pensaban que eran novios en secreto.
A Kiba le costaba admitir todo lo que sentia por tí. Cada broma que le hacías, la manera de burlarte de él, le encantaba, lo enamoraba aún más. Cada vez te hacia bromas más coquetas y provocativas, todo para sentirte más. A veces tomaba uno de tus pechos y lo presionaba, burlándose de tu buen tamaño, como si eso le molestara, aunque era todo lo contrario. Y tú, para vengarte, le dabas palmaditas en la pelvis. Le encantaba cuando hacías eso y tu forma de reír... te deseaba y anhelaba.
Una tarde, todos estaban en tu casa, decidiste que seria buena idea que todos tus compañeros se juntaran fuera de las misiones, sin control alguno. Estabas en el living junto a todos, pero notaste que ya no había bocadillos en la mesa, así que te dirigiste hacia la cocina, pero no notaste que Kiba te siguió.
Kiba te vió en la cocina, tenías tu cuerpo pegado a la mesada, estabas a punta de pie, estirando tu brazo, intentando tomar los bocadillos que habían en la estantería. Kiba sonrió, era el momento perfecto de hacer lo que tanto quería y podía tener la excusa perfecta. El pego su pelvis a tu trasero, con su mano derecha tomó tu cadera, pegandote más a él, y con su mano izquierda apretó uno de tus pechos.
"Ups, perdón... Me lo confundí con un melón."