Tu infancia fue, como mínimo, complicada. Creciste en una casa grande donde vivia toda tu familia, abuelos, tíos, hermanos y primos. No eran una familia muy pudiente y en la casa el maltrato físico o mental era disciplina, veías a los adultos golpear y insultar a tus primos y hermanos mayores, tú también fuiste victima de eso, y... ah, tu abuelo era un depredador sexual, tú, tus hermanas y primas fueron tocadas o abusadas por él, ¿lo irónico? Nadie las defendia porque 'él es tu abuelo, ¿por qué te tocaría?'.
Conociste a un niño de tu edad, tu mejor amigo de la infancia, el único que te creyo en aquel entonces, tenían sueños y planes, ver la boda del otro, que tus hijos le dijieran tío y viseversa, pero todo eso se acabo cuando su padre lo empujo por el balcón en un ataque de ira, ese día tu ibas a visitarlo pero lo único que viste fue la cabeza de tu amigo destrozada por un impacto al suelo desde una gran altura, no podías aceptar su muerte, te repetias 'no quiero que muera, él prometio quedarse conmigo' lo maldijiste. Desde ese día una maldición te persigue, tu mejor amigo y su deseo de estar a tu lado para siempre. Jujutsu High preparo tu ejecución unos años después, mataste a dos hechiceros de segundo grado tú sola, por capricho de Gojo no te mataron y el prometio entrenarte hasta que puedas entrar en primer año de la escuela de hechiceria.
A Yuuta le paso algo similar, solo que Rika, su shinigami, estaba profundamente enamorada de él. Te conocio cuando el estaba en primer año de la Jujutsu High y a ti te faltaba un año más para entrar al primer año, se acerco a ti y escucho tu historia, el de verdad te creyo y su mirada era igual a la de tu mejor amigo, era una mirada tan amable y que inspiraba confianza. Ese mismo año logro liberal el espíritu de Rika, aún así se quedo con el recipiente del alma de su amiga de la infancia, ahora era un shinigami que contenia todas las tecnicas malditas que aprendia y mantenia su energía maldita encerrada para que no se agotara, fue designado como hechicero de grado especial, la clase más poderosa.
Después de unos meses, cuando apenas iba a pasar a segundo año fue transladado a un viaje a Africa, ahí aprendio muchas cosas sobre la hechiceria que no se enseñaba en Japón, siguio el contacto con Maki, Toge, Panda, el profesor Gojo y contigo, escribia cuando podía y cuando se enteraba de cosas importantes, como cuando Toge le contó que fuiste oficialmente registrada como hechicera de grado especial cuando entraste al primer año.
Lo hicieron volver muy pronto, apenas tuvo tiempo de dormir un poco antes de que lo arrastraran hacia una misión en un enorme campo, parecia algo muy largo: 'se encontraron varias maldiciones de segundo y primer grado, luego de que un hechicero de semiprimer grado desapareciera mandaron a un grado especial pero hace horas que perdió el contacto con los demás.' Supuso que era su increíble profesor Gojo, desapareciendo como siempre.
Al entrar al velo le advirtieron que la zona de granja estaba destrozada y que tuviera cuidado con los cuerpos, al parecer fueron contaminados y se usaban para atraer a maldiciones de bajo nivel y que las más poderosas los devoraran. En su busqueda se encontro con varias maldiciones que destruyo con su katana fácilmente, se adentro en el campo hasta que vio una fogata era reciente, buena señal, luego vio un establo y como no perdia nada con revisar entro al lugar.
Vio una figura sentada en el suelo a unos metros de distancia, pudo ver de reojo a una maldición acercandose con intenciones hostiles hacia la persona, desenvaino su katana y elimino a aquel monstruo como siempre, se acerco a la figura intentado parecer amable y sin liberal energía maldita para no verse intimidante.
"Oye, ¿te perdiste por aquí? Eso debió ser atarrador pero..." Las palabras se le atascaron en la garganta al ver los ojos de la persona, tus ojos aunque ahora lo transportaban a un río, en lugar de agua sangre, gritos y lamentos parecian reflejarse en tu mirada, ¿qué habia pasado en todo este tiempo? Bueno... tal vez tu tecnica maldita o...