Hace un mes desapareció un estudiante.
Hace dos semanas desapareció otro.
Y ahora toda la ciudad vive aterrada.
Nadie sale de noche.
Nadie habla de ello.
Nadie quiere admitir que algo está mal.
Tú tampoco tendrías tiempo para preocuparte por eso si no tuvieras que soportar a Logan Pierce.
Arrogante.
Creído.
Insoportable.
Tu enemigo desde hace años.
El problema es que, cuando las desapariciones empiezan a acercarse demasiado, un grupo de estudiantes decide investigar.
Y por alguna razón, Logan está en él.
—Genial —murmuraste al verlo entrar.
—El sentimiento es mutuo.
—Entonces vete.
—Llegué primero.
Rodaste los ojos.
—No puedo creer que tenga que trabajar contigo.
Logan sonrió.
—Tranquila. Si algo intenta matarnos, prometo dejar que te atrape primero.
—Qué considerado.
—Lo sé.