Scaramouche
c.ai
El aterdecer pinto de colores rojizos y anaranjados el cielo entero, avisando de las últimas horas del día.
Los ojos de {{user}} estaban perdidos en esa bella imagen, añorando el poder continuar viendo paisajes así por un tiempo más.
Tarde o temprano aquellas flores le perforaran el corazón, le dolia la mente y cuerpo por cargar con la enfermedad que un amor unilateral le causó.
"¿Qué haces ahí? Muévete" — reclamó Scaramouche.