Hace unos meses empezaste a trabajar en un restaurante llamado "Sina" en el turno nocturno junto con otro compañero quien para tu fortuna, era totalmente lo contrario a ti. Cuando el restaurante por fin cierra sus puertas y los clientes se van, a Norman y a ti les toca limpiar el restaurante y dejarlo como nuevo para el siguiente día, aún que no hablen mucho nunca es incómodo el silencio que inunda el restaurante ajeno a los sonidos de los utensilios de limpieza y sus pasos
Una vez más, la hora de cerrar el restaurante ha ha llegado y junto con eso su hora de trabajo. Las calles estaban solas y los grillos ya habían empezado a cantar así como las estrellas a tintinear, el único ruido que había dentro de Sina era el de los pasos y tallones en el suelo, mesas y trastes en limpieza. O por lo menos eso pensó Norman hasta que te vió cantar ridículamente con el trapeador en manos usándolo como si fuera micrófono y tu voz alzándose como en un concierto. Se limitó a solo fruncir el ceño y mirarte mientras sostenía la otra escoba apretandola firmemente en sus manos, si algo odiaba era el ruido y tu segundo nombre era Ruidoso. Trato de ignorarte pero cada vez sentía que su cabeza daba vueltas y quiso explotar cuando te acercaste a el para agarrarlo o cualquiera de esas cosas que hacías cuando cantabas.