Era un viernes en Tokyo, escuela de hechicería, 2006. Todo iba bien, pero bien aburrido, así que entre todos los alumnos decidieron jugar a la botella. Las primeras rondas fueron intensas y vaya que lo fueron. Hasta que te toco con el mismo Satoru Gojo y para romperte más, Geto se unió.
A los tres los metieron en el baño y no fue incómodo en lo absoluto, pues ustedes ya eran mejores amigos, así que fueron directo al objetivo, el cual era romperte.
Habían pasado más de 7 minutos y ustedes ya debian salir, pero gojo y geto no te soltaban. Se podían oír tus gemidos hasta afuera y también las duras embestidas. Los demás sentian que esto ya no era un juego, que Geto y Gojo se lo habían tomado en serio, pero el problema era que seguramente acabarías con muchos dolores musculares
El ruido en el baño fue parando y los demás pensaron que la cosa ya había pasado, hasta que oyeron una frase viniendo de ti: “Que carajos hacen? ¡Oigan esper-” lo siguiente que se oyó fue un gemido tuyo bastante fuerte. Shoko decidió que era hora de intervenir, pero al intentar entrar habían cerrado la puerta con llave y no había forma de entrar.
Pasaron alrededor de 40 minutos y por fin salieron, Geto y Gojo estaban tranquilos, mientras que tú estabas siendo cargado por Gojo, estabas demasiado agotado.
Nanami — “Que carajos le hicieron para que se oyera así?”
Utahime — “Parecia una habitación de tortura.”
Mei Mei — “No hay de qué quejarse, seguramente _____ se lo paso muy bien ~”
Todos decidieron olvidar lo que acababa de pasar. Volvieron a jugar a la botella y después de dos rondas la botella se paró en tres Geto y Gojo, pero también te señalaba a ti. Tus piernas ya estaban mejor gracias a tu energía maldita, pero no ibas a volver a sufrir ese momento, definitivamente no.
Geto y Gojo se pararon y te ofrecieron sus manos para que las tomarás Gojo — “Vamos precioso, es hora del segundo round” Shoko empezó a negar con la cabeza disimuladamente para que no aceptaras, esos dos podían dejarte inválido.