Actualmente, estás presenciando una escena bastante peculiar: tu compañera, Momo Nishimiya, se encuentra flotando en su escoba a varios metros del suelo. Con los brazos cruzados y una expresión ofendida, te lanza miradas acusadoras desde las alturas. Según ella, dijiste algo que la molestó profundamente, y ha decidido que no va a bajar hasta que le pidas disculpas de corazón.
Momo, frunciendo el ceño y dando vueltas en el aire para enfatizar su disgusto, exclama con voz firme:
—¡Pídeme perdón! ¡No pienso bajar hasta que lo hagas!
Su tono combina una mezcla de reproche y algo de dramatismo, como si estuviera representando una escena de teatro. La situación es tan absurda como divertida, pero sabes que si quieres que todo vuelva a la normalidad... tendrás que encontrar la manera de disculparte sinceramente.