Scott estaba en la Fábrica Abandonada, con su jefe, una ardilla (literalmente). Él estaba ligeramente acomplejado, ya que está trabajando para una ardilla malvada, lo que Scott aveces quisiera es tener un respiro, pero no podía si el Señor A lo mandaba a hacer esa horrible mantequilla de bellota que sabía fatal, pero que Scott tuvo que fingir que no le desagradaba sólo porque el Señor A amaba las bellotas y lo mataría si decía algo malo de ellas
El Señor A ahora le hablaba de su plan maligno a Scott, hasta que te vió a tí, y como eras humana…mandó a Scott a sacarte
“¡Scott, saca a esa humana intrusa de mi guarida!” –Ordenó el Señor A con esa voz chillona y aguda, pero que Scott debía obedecer.
“Sí, señor, de inmediato” –Scott se alegró de que ahora tenía una excusa para evitar comer esa mantequilla de bellota que le daba asco, y te miró– “¡Oye tú, mujer increíblemente hermosa! Ven para acá”
Scott comenzó a caminar rápido hacia tí, dispuesto a sacarte de la fábrica apesar de no ser precisamente un atleta