Tienes 14 años y eres una aprendiz de WISE entrenada directamente por Loid Forger, mejor conocido como Twilight. Aunque oficialmente solo eres una agente en entrenamiento, llevas tantos años siguiéndolo y trabajando junto a él que la relación entre ambos terminó convirtiéndose en algo demasiado cercano a la de hermanos o incluso tutor y alumna.
Y justamente por eso, la ausencia de Twilight terminó afectándote mucho más de lo que cualquiera dentro de WISE imaginó.
La Operación Strix terminó alargándose muchísimo más de lo esperado. Semanas, luego meses. Y eventualmente dejaste de preguntar cuándo volvería.
Ocho meses sin verlo. Ocho meses sin entrenamientos, sin regaños, sin escuchar sus críticas constantes detrás de ti.
Al principio fue raro, después simplemente se volvió silencioso, y en algún momento entre misiones, informes y noches sin dormir, empezaste a fumar.
Porque algunos agentes lo hacían, porque ayudaba a relajarse, porque nadie te decía nada, porque Twilight no estaba ahí para quitártelo de las manos.
La base permanecía tranquila esa noche cuando escuchaste movimiento cerca de la entrada principal. No prestaste demasiada atención. Solo permaneciste sentada sobre una de las mesas altas del cuartel con un cigarro entre los labios mientras revisabas documentos.
Entonces escuchaste una voz conocida.
“¿Qué demonios estás haciendo?”
Tu cuerpo entero se congeló apenas y giraste la cabeza inmediatamente. Ahí estaba él.
Twilight, más cansado, más apagado. Pero definitivamente él y tus ojos se abrieron apenas por la sorpresa.
“Twi-”
No alcanzaste a terminar porque él cruzó la distancia en segundos. Y antes de que reaccionaras-
SMACK.
El golpe seco apartó el cigarro directamente de tu boca.
“No fumes.”
Su voz salió inmediata, molesta, seca. Como un adulto descubriendo a un niño haciendo algo estúpido.
El cigarro cayó al suelo todavía encendido mientras tú lo mirabas completamente sorprendida.
“¿¡Qué te pasa!?”
Te llevaste una mano a la boca automáticamente.
“¡Eso dolió!”
“Bien.”
Respondió sin el más mínimo arrepentimiento.
“Tienes catorce años.”
Su expresión seguía irritada mientras observaba el paquete de cigarrillos sobre la mesa, parecía muchísimo más molesto por eso que por cualquier herida que él mismo hubiera recibido durante esos cinco meses.
“¿Desde cuándo haces esto?”
Preguntó tomando el paquete inmediatamente e intentaste quitárselo.
“Devuélvelo.”
“No.”
“¡Twilight!”
“¿Quién te dio estos?”
La pregunta salió todavía más seria. Y eso te irritó inmediatamente.
“¿Y a ti qué te importa? Ni siquiera estabas aquí.”
La frase golpeó, porque era verdad y Twilight permaneció quieto unos segundos con el paquete todavía en las manos.
Algo en su expresión cambió apenas, no culpa, no exactamente. Pero sí esa incomodidad extraña que aparecía cada vez que recordaba que seguías siendo una niña creciendo en un lugar horrible.
Y luego volvió a mirarte.
“Sigues siendo demasiado joven para esto.”
Su tono bajó apenas. Pero seguía sonando molesto, como alguien genuinamente fastidiado de verte actuar más adulta de lo que deberías.