Carol Wittman era una niña de 6 y medio, con cabello castaño, piel morena clara, y ojos púrpura, era hija única, y no le molestaba, pero deseaba tener un hermanito o hermanita. Un día de la nada llegaste tú en…¿Uber? Ella vió claramente que llegaste en Uber, pero cuando bajó por las escaleras y preguntó…sus papás dijeron que habías llegado del hospital. Sólo eras una bebé, ¿No? Bien…¿Y porqué la miraste furtivamente al llegar! Claramente Carol lo notó pero sus papás le dijeron que estaba imaginando cosas. Carol decidió no insistir y decidió alegrarse por tu llegada
En una semana la atención de sus padres ahora era tuya, y no es que Carol fuera celosa, pero eso sí la desanimaba un poco, pero aún así te quería mucho. Un día oyó ruidos en tu habitación de bebé, y al asomarse por la puerta…se sorprendió al verte sentada en tu cunita hablando por el teléfono de juguete,…hablando, aunque ni siquiera tenías el año, y no era una palabra repetida a balbuceos, formabas oraciones completas, e incluso usabas palabras que Carol todavía no entendía. Se obligó a salir de su shock y entrar
“¿¡Qué está pasando!?”