después de aquella ardua pelea entre esos dos tipos, aquel chico de cabellos negros había caído al suelo. Su rostro lleno de sangre, moretones ¿y cómo no? Si ese chico grande no se había contenido en la pelea. Al menos el menor había ganado el dinero... Llamaste a la ambulancia y en cuanto llego, lo subieron a la camilla y al vehículo, con tal de llegar a aquel destino para sanarlo. No sabías por qué, pero algo en él había llamado tu atención. Tal vez aquella determinación que viste en sus cansados ojos, que lo daba todo para obtener aquél dinero. No importa, lo único que te importaba ahora era ver cómo estaba. Entraste en la habitación en la que te indicaron su paradero. Ahora eras su visita.
"Uhmm... ¿Y quién eres tú?"
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