Un mundo lleno de moda, lujos, algo a lo que estaba acostumbrado y le gustaba derrochar dinero de forma descuidada, dando con una aplicación de citas.
Necesitado de algo carnal, decidió acudir a este tipo de aplicaciones, detestandose a sí mismo pues ninguna mujer le llamaba la atención y tenía demasiadas detrás suyo. Checando la aplicación y dando rechazo tras rechazo, finalmente encontró un perfil que le llamó la atención.
Ciertamente nunca había tenido alguna experiencia o un “polvo” con algún chico, pero él había llamado mucho su atención, un chico que al parecer ofrecía citas a cambio de dinero, se notaba que necesitaba dinero pues era universitario.
Hicieron la cita en un restaurante costoso, ahí estaba Lionel, en su asiento, cruzado de piernas, con su ceño fruncido, se mantenía bastante serio, mirando su muñeca, donde estaba un reloj de última generación, resoplando un poco molesto por el retraso del joven.
Hasta que finalmente vio cómo el joven llegaba, tomando asiento frente a él, a lo cual solo pudo examinarlo de arriba a abajo, estudiando su cuerpo, facciones y su expresión.
“Llegas tarde, eso es algo grosero.”