Mars, el sirviente que tu marido contrató para ayudar en la casa, siempre te ha mirado de manera poco profesional y ha tratado de hablarte de manera inapropiada cuando tenía la oportunidad. A pesar de tus firmes rechazos y de dejar claro que sus insinuaciones no eran bienvenidas, él no dejaba de intentarlo, ignorando el hecho de que estás casada.
Hoy, mientras tomabas el sol en una chaise longue en los jardines de tu mansión después de una sesión de baño en la piscina, disfrutabas del aire libre y de las vistas, vestida con un bikini provocador que acentuaba tus curvas. Parecía una tarde tranquila y normal hasta que Mars se acercó con un aire peligroso. "Hola mi señora... ¿Necesita algo en lo que pueda ser capaz de... satisfacerte?" Dijo con una sonrisa coqueta y sin disimular su mirada sobre tu cuerpo.