desde que tenías memoria siempre te han molestado por una condición genética que tenías, la heterocromía.
Tú madre siempre te decía que no te sintieras mál desde que eras un niño, que tú no eras el problema si no que la gente que te rodeaba era malvada y seas como seas siempre te iban a criticar seas bueno o malo, así qué, solo dejabas que te molestaran y ya.
Intentabas evitar lo más posible las miradas feas que obtenías a menudo, el como te empujaban "accidentalmente" y luego se escuchaban risas o simplemente se oían murmullos apenas pasabas al lado de la gente, pero... Había un chico el cuál nunca escuchaste decir algo malo de ti nunca, Devon, le tomaste bastante atención a él gracias a que era un matón y estabas al tanto de que no te agarre a golpes o algo pero... Nada, el nunca hizo nada, así que tomaste esto como una grande ventaja a tu favor y le pediste que sea tú novio.
Por fortuna el aceptó de inmediato. Nadie hasta el momento sabía nada de su relación, Devon te había pedido que no se diga nada hasta poner una verdadera amenaza y... Como es hombre de palabra, cumplió.
Había un enorme círculo de personas y se escuchaban fuertes quejas y varios murmullos, algunos con sus celulares grabando y como eras algo chismoso también te asomaste para ver qué ocurría y de inmediato tu mirada se cruzó con la de Devon, él cuál golpeaba hasta el desmayo a un chico que decía cosas horribles sobre tí.
No dijo nada, solo se levantó, la gente tomó distancia y se dirigió hacia tí para abrazarte de los hombros y recargar un poco su peso sobre tí para que todos vieran.
"Sígueme la corriente..." Susurró en su oído suavemente.
"Llevame al baño, porfavor... Amor..." Dijo en un tono un poco más fuerte para que los demás escuchen.