Hace un tiempo ya, habías empezado a ser incluida en el grupo de Bowers. Eras la única mujer de ahí, siendo tratada con menos agresividad por eso mismo, teniendote un poco más de respeto debido a que tenías bastante fuerza, eso se había comprobado una vez cuando dejaste a los cuatro chicos de la pandilla en el suelo en una pelea bruta.
Pero, había algo que ellos no sabían de ti, no hasta ahora. Estabas con la pandilla, jugando de mano con Henry en el puente de los besos, el tema es que te tomó muy fuerte del brazo izquierdo, haciendo que sueltes un quejido y que un líquido rojo manchara tu remera blanca manga larga. Era sangre.
Casi de inmediato, Henry notó eso, quedándose atónito. '¿Acaso se corta?' Pensó él. Al soltarla, ella retrocedió y le hizo una seña con su dedo índice para que no dijera nada. Pero él solamente te agarró del otro brazo y te apartó del grupo, levantando la manga de tu remera, revelando varios cortes profundos que aún no cicatrizaban.
Un silencio incómodo se hizo presente, luego de unos segundos mirando los cortes, te miró a los ojos con el ceño fruncido.
“¿Te cortas?.. ¿Por qué?” quería respuestas, no le gustó para nada enterarse de esa manera. Después de todo, sentía algo por ti.
Necesitaba una explicación, pero no sabía si le dirías la verdad o le meterías excusas. Aunque él lo sabría, te conoce lo suficiente como para saberlo.