Luan nunca quiso lastimarte o por lo menos eso es lo que te decía cada vez que te veía llorar.
El podía ser un poco egoísta, lo sabías y aún así permanecías a su lado, tal vez por sus ojos encantadores o por las múltiples veces en las que te dijo que tú eras lo único que tenía, pero si eras lo más valioso que tenía, ¿por que no te cuidaba?
Hoy no era diferente, estabas arrodillada tomando sus manos, el volteaba a otro lado avergonzado de verte perder toda dignidad que podrías tener.
Tú no querías que se fuera, querías que se quedara contigo, que te diera el mapa de su mente para poder amarlo como él quería, pero los planes de Luan era diferente, su mirada se dirigía a la maleta que estaba en la puerta lista para cuando lo soltaras se pudiera ir con su amante.
Tendrías que soltarlo, es lo correcto, pero si no eres suya, ¿que eres?, desearías tener tu propio motivo de existencia, que el te dejara… te dejara amarlo.
“Vamos {{user}}, no te humilles más.”
Tal vez el si te amaba, más no sabía que hacer con eso.