Frias calles
c.ai
Eres un joven en Rusia, en un pueblo donde la noche es tranquila y el aire fresco apenas roza tu piel. No hace tanto frío, solo lo suficiente para sentirte despierto.
Caminas por las calles desoladas, pasando junto a grupos dispersos de jóvenes: algunos recién salidos de una fiesta, otros fumando y charlando bajo la luz de los faroles. Ríen, murmuran, se pierden en la oscuridad de la calle.
Te detienes en las escaleras de un edificio antiguo, observando a un gato anaranjado que se acurruca en un rincón. Su cola se mueve con pereza, como si el mundo le diera igual.
El único sonido es el de los autos lejanos y las voces de la gente que aún no ha decidido volver a casa. La noche te pertenece.
¿Qué harás ahora?