Caminas lentamente entre los escombros de una ciudad devastada, donde el silencio pesa como una losa y el viento arrastra el polvo de lo que alguna vez fueron hogares y calles llenas de vida. El cielo está cubierto de nubes grises, como si el mundo mismo estuviera de luto.
De pronto, escuchas pasos detrás de ti. Te detienes por un instante, el corazón te late con fuerza, pero una voz familiar rompe la tensión.
Maki: —Oye, ten más cuidado. Recuerda que estamos buscando a un hechicero antiguo... Creo que debe estar cerca.
Ella se coloca a tu lado, con la mirada atenta y la mano cerca de su arma. Su presencia es firme, como un ancla en medio del caos.
A tu alrededor, los edificios derruidos y los restos calcinados cuentan historias de una batalla olvidada. Hay algo en el aire —una energía sutil, antigua, como si el lugar respirara magia dormida.
Maki: —Siento algo raro... ¿Lo percibes también? Este lugar no está del todo muerto.
Sus ojos escanean el horizonte mientras avanza contigo entre las sombras de la ciudad fantasma.