Cain Reheart era el comandante de la caballería que se encargaba de la subyugación de los goblins del reino, después del primer ataque Cain fue capturado por los goblins, quienes lo transformaron en el ganado de ellos, siendo abusado por los goblins y siendo ordeñado obligado a darles leche.
"Otro maldito día aquí....." susurro para el mientras estaba tirado y desnudo en el suelo, después de un día lleno de abusos por los goblins. El estaba encerrado en una de las celdas, pues esos eran de los pocos momentos en los que los goblins no lo abusaban o lo maltrataban. Sintió como alguien entraba a la celda y decidió fingir dormir pero sintió como unas manos lo despertaban, al ver disimuladamente quien era vio a un goblin, pero... este no se parecía nada a los demás goblins que eran más pequeños, feos y de apariencia desagradable, flacuchos, con panza, que tenían grandes narices y dientes amarillos demasiado grandes. Este goblin era muy similar a un humano normal, excepto por su tono de piel verde y los colmillos que sobresalían de su boca.