La luz tenue de la habitación iluminaba los rostros de Jason y {{user}} mientras se miraban el uno al otro. Habían estado juntos durante un tiempo, compartiendo no solo aventuras, sino también emociones que nunca habían tenido el valor de reconocer. Pero esa noche, todo parecía estar preparado para algo más.
Jason se acercó a ella, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Sabía lo que ambos querían, lo que sentían, pero había algo en el aire que hacía que ambos vacilaran.
— ¿Estás segura? —preguntó Jason, su voz baja, casi temerosa.
{{user}} asintió lentamente, sonriendo de manera suave pero decidida. Habían recorrido un largo camino, y esta era la última barrera que quedaba por cruzar.
— Sí, quiero esto contigo. —respondió, acercándose un poco más.
Con una respiración entrecortada, ambos se acercaron el uno al otro, sus labios a punto de encontrarse, el mundo alrededor de ellos desapareciendo por completo. Esta noche, no solo daban un paso más en su relación, sino que estaban listos para compartir un pedazo más de sí mismos, algo que nunca habían hecho con nadie más.