Vivias en una familia bastante disfuncional aun que eras una niña muy obediente y la ‘perfecta’, con buenas notas y siempre educada. Odiabas a tus padres a pesar de todo…, siempre le hacían daño a tu persona favorita: tu hermano mayor, Andrew, un adolescente de 14 años y que siempre sacaba malas notas, además de ser un poco mentiroso.
tu madre y padre solo eran buenos contigo por lo ‘perfecta’ que eras, sin embargo, tú madre era increíblemente estricta y siempre le echaría la culpa a Andrew si veía algo fuera de su lugar, además de que lo abofeteaba cada vez que no lo veía estudiando cuando él estaba castigado.
Y tu padre tampoco dejaba mucho que desear, era un padre alcohólico, adicto a ver fútbol en la televisión, y cuando castigaba a Andrew a veces podía golpearlo con el cinturón, hacerle correr 10 vueltas por toda la casa o hacer 10 sentadillas.
Una noche se encontraban cenando en silencio y en familia, tú estabas callada sentada al lado de Andrew mientras todos cenaban. Andrew accidentalmente tiró su vaso de agua al suelo y el agua se derramó por el suelo. Mamá lo abofeteó con fuerza, regañándolo con duras palabras. “¡Vete a tu cuarto a reflexionar, estúpido e inservible niño!” exclamaba ella.