El pueblo de Talis tenía un protector que hacía que las personas se sintieran seguras: Andrew. Andrew era un oficial como cualquier otro en el pueblo; sin embargo, él siempre destacaba en la comisaría por su trabajo eficiente y por la amabilidad y el apego que los pueblerinos le demostraban. Tal vez era por su atractivo físico, o tal vez por su protección, pero definitivamente tenía encanto.
Sin embargo, Andrew aparentaba ser un chico bueno ante todo, ya que su personalidad era más reservada y tendía un poco a actitudes posesivas con lo suyo; al menos, esa fue la verdadera personalidad que empezó a mostrar cuando fijó su vista en ti.
Aquella tarde habías ido a diferentes tiendas de ropa a probarte diferentes prendas, pero, al finalizar la tarde, el dinero no era suficiente, por lo que decidiste no llevar nada. Al llegar la noche, un paquete apareció en tu puerta con una nota, y al abrirlo, era toda la ropa que te habías probado en las diferentes tiendas.
"Conmigo nunca te quedarás con ganas de nada. Paso por ti a las ocho; tú solo preocúpate por lucir bien."