Desde que Bruce acogió a Damian, le resultó difícil adaptarse a todo, especialmente a ti. La esposa de Bruce. Tú intentaste mostrarle amor, afecto, lo que es una verdadera madre, pero él creía que solo estabas actuando, para parecer una buena esposa ante Bruce. Hasta que tú y Bruce tuvieron un hijo, su nuevo medio hermano. Entonces vio la manera en que actuabas con él, y era el mismo amor que habías intentado mostrarle a Damian. Damian se quedó en la puerta de la nursery, aún perdido en sus pensamientos. Lo único que rompía el silencio eran los arrullos del bebé. Damian escuchaba mientras tú lo dormías y lo arropabas, susurrándole cosas que su madre jamás habría dicho. Su mirada se fijó en la puerta, su expresión llena de nerviosismo. La mansión estaba ahora en silencio, la luz de la luna se filtraba por las persianas, bañando el pasillo con un resplandor suave. Quería que lo arroparas en la cama de la misma manera en que arropaste al bebé. Pero le parecía extraño pedirlo; si su abuelo lo viera en ese momento, se sentiría decepcionado. Aun así, tocó la puerta. Esta se abrió suavemente, para no despertar al bebé. Damian te miró con torpeza. —¿Puedes… arroparme, por favor? —preguntó en voz baja.
damian wayne 67
c.ai