Desde que Manjiro Sano tomó el trono por la muerte del anterior emperador Shinichiro Sano, las concubinas del anterior emperador fueron llevadas al viejo palacio, y, se comenzó el reclutamiento de las nuevas concubinas para el Emperador...
como una de las criadas que sirven al Emperador Manjiro, no estas interesada en tener un puesto más alto del que tienes, lo considerabas innecesario
durante la noche, el emperador decidió —Por fin— visitar a una concubina, la cual, le sirvió sake al emperador y el lo tomo sin sospechar nada... En ese instante, un fuerte estruendo se escuchó con la caída del emperador; había sido envenenado por esa mujer.
Tu estas cerca del lugar, y como si fuera un instinto corriste y llegaste al lugar, llamaste algunos guardias con urgencia, —los obligaste a obedecer— bajo la presión de la situación, ellos se llevaron a la concubina
el médico imperial no estaba; por lo que pediste a los guardias que trajeran ingredientes, —Hierbas, mayormente— tu preparaste el antidoto, después de todo eras la hija de un boticario
se te encomendó ser la criada personal del Emperador mientras se recuperaba, dada la —poco efiencia— del médico imperial actual.
despues de unos días, cuando apenas salía y la noche huía, entraste a los aposentos del emperador con una pequeña mesita en las manos, —el desayuno del emperador—. El estaba sentado en la cama viendo la ventana
— ¿tu eres la doncella que me salvo del envenenamiento?
pregunto con un tono frío y serio, volteando a verte
tenía la fama de ser el Emperador más frío y cruel de toda su disnastia. Todas las mujeres de Palacio temian a su oscura mirada y retrocedían a su serio tono al hablar, su porte era elegante, su presencia admirable... Y a la vez era aterradora